Más de 4 millones de historias...
Las últimas noticias no hablan de otra cosa…un número: 4.000.000. Más de cuatro millones de parados/as en España en el último trimestre. Alarma, alarma! Pero ¿de qué nos extrañamos, si seguro que tenemos familiares, conocidos, amistades que están desempleados/as o temen perder su precario empleo, o bien están a punto de titularse y sin futuro?
Cada día, yo pongo cara esa cifra…
Said, moreno, ojos negros, poco pelo y marroquí de 47 años que lleva desempleado y desesperado 4 meses en recursos de emergencia y llorando cada día porque no puede mandar dinero a su familia. Abraham, delgado, alto y con ese aspecto de DJ, joven de 23 años, exrecluso y haciendo de “madre” con su madre, lleva casi un año desempleado y a saber cómo se mantienen, ah y sin contador de luz –la empresa suministradora se lo ha “sustraído”... Toñi, mujer morena, tez clarita y madre de un niño de 5 años, toda una “institución” en nuestro Servicio, ya casi dos años sin empleo, ha trabajado poco más de una semana durante ese tiempo, tiene 31 años, con formación y experiencia suficiente, se pregunta qué hace mal…Khadija, -todo un reto profesional- menuda! y menudita mujer, que cubre su pelo con un pañuelo desde que falleció su madre, kulh en los ojos, 45 años, lleva más 20 años en España y apenas sabe hablar español. Una superwoman en lo personal, y desempleada, sin formación y poca experiencia profesional…¿cómo se mantiene económicamente? Y Darío, quién no conoce a Darío, eh Ester? Cara curtida, ojos claros, y casi permanente sonrisa, 47 años, de nacionalidad portuguesa, su casa es la calle y su mejor amiga, su perra, por la que es capaz de dormir en la calle ya que en el Albergue no le permiten la entrada con ella. Desempleado, su única “suerte” fue cumplir condena y poder cobrar ahora el subsidio por excarcelación, ¿qué absurdo verdad?
Actualmente, la situación económica y social, no da tregua a nadie, y mucho menos “a los nadie” –me lo permito, “a mis nadie”-. Y cada día, se me encoge algo dentro. Pero también cada día, una sonrisa, un agradecimiento, un cumplido, una visita, una felicitación, -incluso una botellita de aceite o unos pendientes de margarita jajaja- anima a ser cada día mejor persona y mejor profesional, y recibo cada día, un premio. Y a todos y todas ellas les debo mi más sincero respeto.

Ya hace más de 5 años que vamos recibiendo “premios”, y nuestra ciudad lo sabe. Tenemos que estar orgullosas y orgullosos de “nuestros premios” –y nuestros resbalones-, y del trabajo bien realizado, hecho desde la confianza en que “otro mundo es posible”.
Toñi Gil


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