Un día más, ¿Por qué no recordarlo?
Un día más, ¿Por qué no recordarlo?
Aproveché que en ese momento estaba sonando el teléfono para levantarme de la cama, pude ver como entraba un hilo de luz por una rajita que había en mi ventana… hoy parece que hace un buen día. El reloj marcaba la una, bastante tarde para ser sábado, pero ahora en invierno me encanta poder quedarme entre las mantas un ratito más, sobre todo cuando no tengo que trabajar.
El menú que se ha preparado para hoy no me convence demasiado, creía que por estar todos juntos habría otra cosa para el almuerzo, pero según me han explicado la comida familiar se aplazara para mañana.
Ya sentados en la mesa, una pequeña discusión familiar sobre geografía, nada impórtate, nada que no pueda solucionarse con una búsqueda en “google”, aunque la información conseguida tuve que imprimirla para que no pareciera que lo que decía me lo estaba inventando, así que me costó tres minutos de mi tiempo y un folio hacer ver a los demás que llevaba la razón.
Un cigarro, dos llamadas telefónicas, y la tarde de sábado estaba programada. Quedaremos en pareja, de visita a un centro comercial, será lo mejor, el día esta soleado pero en la calle hace mucho frío, aunque tampoco nos vendría mal que nos diera un poco el sol después de los días que hemos tenido, esos días grises a los que no estamos acostumbrados, hasta parece que por estas tierras nos ponemos un poco tristes.
Prefiero estar tranquilo, personalmente no me apetece ir a mirar ropa por las tiendas, habrá demasiada gente, ya sabéis que estamos en época de rebajas. Decidimos sentarnos en un bar a tomar un café, un té, algún refresco y para el más pequeño un potito de frutas con cereales. La verdad es que me sentía muy cómodo allí, la mayoría de las mesas estaban ocupadas por jóvenes parejas. Es normal que en un día como hoy los matrimonios con niños pequeños salgan a dar un paseo o aprovechar a hacer alguna compra, eso si, sin gastar mucho dinero porque hay que tener cuidado con los gastos para poder llegar sin problemas a fin de mes.
Entre todas aquellas personas pude ver como un niño me miraba, tenia un brillo en los ojos muy especial, me encantan las miradas de los niños, era algo indecisa, una mezcla de inocencia y curiosidad, pero muy llena de vida. Me habría encantado poder estar en sus ojos y poder ver lo que él veía, mirar con su mirada, me preguntaba que estaría pensando mientras que se distraía con todos mis movimientos.
Mejor nos vamos ya, hay que prepararse y descansar para salir esta noche. De vuelta a casa pensé que era un buen momento para la presentación oficial de “Fleky”, mi nueva mascota, un hámster ruso que me han regalado para reyes. Seguro que él se alegrara mucho de conoceros, así que aprovecho y os invito a verlo, además, tampoco creo que tengáis nada más interesante por hacer que poder presentaros a mi nuevo amigo.
Estaba solo en casa, ya se habían marchado todos, y pensé que era un buen momento para oír algo de música. ¿A quien no le gusta estar solo?, ya se sabe que la soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse.
Encendí mi reproductor de audio y comenzó a sonar aquella canción, una de mis preferidas de los últimos tiempos, supongo que fue casualidad, posiblemente la ultima vez que lo utilicé la estaría escuchando… Una buena canción para matar el tiempo.
“Si estaba loco por ti,
me preguntaste un día,
si estaba loco por ti,
maldita lengua la mía,
cuando le dije que si,
a quien no lo merecía,
me puse a beber un día,
de la fuente del saber,
me puse a beber un día,
y solo logre entender,
que no hay filosofía,
que te pueda comprender”
Después de la ducha y la cena estoy preparado para salir, no haremos nada especial pero viene bien dar una vuelva para despejarse un poco y olvidarse del estrés de toda la semana, me apetece charlar con los amigos y poder tomar alguna cerveza. Lo he estado dejando pasar, un poco por pereza o por falta de ideas, pero he pensado que esta noche cuando vuelva, tendré que escribir algo para publicarlo en el blog, todavía no se ni sobre que voy a hablar, no tengo ni idea que tema voy a tratar, pero si es seguro que de hoy ya no pasa.
Ya estoy aquí de vuelta a casa, de nuevo solo, yo y mi soledad, sentado frente al ordenador, aunque un poco cansado pero lo tengo que hacer, acabo de prepararme un té, me ayudara a relajarme, creo que con algo de música podré escribir mejor. He vuelto a encender mi reproductor de audio y aun suena la misma canción, ya casi esta terminando, aprovecho para cerrar los ojos y respirar hondo, aunque pensándolo mejor prefiero escuchar lo que dice la letra, quizá así se me ocurra algo interesante que poder contaros…
“nada tengo que envidiarte,
tampoco que agradecerte,
nada tengo que envidiarte,
si me entero de tu muerte,
yo diré que en paz descanses,
y si vives, buena suerte”.
Angel
Angel os respondera a todos los comentarios del articulo...
Tu eres Marruecos nos Mira


Meneame
del.icio.us