Rayuelas
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8 de Mayo de 2008
La Rayuela es uno de los juegos más antiguos y conocidos en todo el mundo. Se encontraron rayuelas en Egipto, en la antigua Grecia y en Roma, se jugó durante el Cristianismo y se siguió jugando a través de los tiempos con formas y modos semejantes. En América, los aztecas tenían también sus rayuelas.
Antiguamente la rayuela formaba parte de ritos y cultos: entre los aztecas, era un rito, los dioses hablaban a través de la resolución del juego.
La rayuela de hoy es, como otros juegos, un rito secularizado. Es un juego simbólico que habla del mundo, un escenario donde se representa la vida, el recorrido del hombre de la tierra al cielo, de la vida a la muerte. Es a través del juego que la muerte está presente, se la conjura incorporándola a la vida. Sólo jugando se encuentra el rumbo, se está a salvo de la deriva, del naufragio.
Es un juego de itinerario con paradas, un tablero o mapa con casillas que hay que recorrer desde la salida hasta la llegada, la piedrita es la aparición del azar. La rayuela propone un viaje, metáfora de la vida con avances y retrocesos.
(Fuente: http://www.con-versiones.com/nota0212.htm)
En Córdoba le llamábamos tanga y consistía en dibujar en el suelo (con una tiza o marcándolo con un palo en la tierra) una serie de casillas (rectángulos) del 1 al 7. Para empezar el primer jugador tiene que tirar una piedra en la primera casilla o recinto (sin que toque los bordes). Luego, debe saltar a pata coja pasando por todos las demás menos por la que contiene la piedra. Esto sin caerse, sin salirse y sin pisar las líneas que limitan cada una. A la vuelta tendrá que agacharse (también a la pata coja), recoger la piedra y volver a la salida. Si lo consigue, intentará con la segunda casilla; si no, pasará el turno al siguiente jugador.
Existen en el mundo numerosos nombres y variantes de este juego.
En Internet he encontrado que en el País Vasco se llama txingo, en Madrid tejo, en Perú avión o mundo, en Australia hopscotch, en Marruecos edfarazrod y en Inglaterra hopscoth. En Las Canarias no he encontrado ningún nombre especial. Si lo hay decídmelo. Igualmente si los otros no son correctos, o conocéis otros nombres o alguna curiosidad que queráis contar.
También he visto numerosas páginas relacionadas con este juego y con el libro “Rayuela” (1.963), la más trascendental del escritor argentino Julio Cortázar (1.914 – 1.984).
Esta novela está considerada una de las más influyentes de la literatura hispanoamericana contemporánea. Supone la consolidación de un estilo personalísimo y rebelde, donde el lector asiste al destino de personajes que circulan entre las páginas evitando la predeterminación propia de la novela tradicional.
Muestra de su personal estilo y originalidad es la manera de poder leer la novela. En el libro aparecen propuestas dos formas, pero en realidad son cuatro: L tradicional, empezando por la primera página y siguiendo el orden normal hasta que ponga el capítulo 56, donde aparece la palabra Fin; leerla en un minucioso orden de capítulos establecido en el Tablero de dirección que figura en las primeras páginas del libro; una tercera consistiría en que, según el autor, existe una primera parte de capítulos necesarios, y la segunda parte, compuesta de capítulos prescindibles y finalmente, una cuarta posibilidad de lectura, sugerida indirectamente por el autor, y utilizada por muchos de sus lectores, es leer la novela en el orden que el lector desee, ordenando y desordenando los capítulos a su gusto.
(Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Rayuela_(novela))
Así el libro está presentado de alguna manera como un juego, que al igual que el que le da su nombre nos habla del mundo y de la vida.
Ambos me han conquistado e influido sobremanera. El juego primero durante mi infancia, practicado en el patio del colegio, el llano de mi barrio,... como actividad que potencia la creatividad, el equilibrio, la coordinación, e incluso un acercamiento al uso de los números y las series de una forma divertida. Posteriormente, al conocer más sobre él, por el sentimiento de conexión con el resto del mundo y de la historia. Un juego de siempre, de tod@s y para tod@s.
La novela cayó en mis manos hace unos 4 años. Todavía no te terminado de leerla. Es el libro que más me está costando leer. Por su densidad y porque en numerosas ocasiones su propio contenido me aleja de él, haciéndome pensar o reflexionar sobre algo. Pero os lo recomiendo... y ya iremos hablando de él si a alguien le apetece.
Podéis encontrar una versión Web construida por distintos lectores que han ido transcribiendo los capítulos para ponerlos a disposición de tod@s (gesto tan generoso y solidario como el software libre). Rayuela (Julio Cortázar)
Y hablando de juegos, una frase que no es mía: “Casi siempre el juego implica competición, pero a veces pareciera no existir tal actitud; el juego se limitaría a que todos llegasen al final sin que importe demasiado quién gane"; y una reflexión, que lo es pero que seguro que compartis much@s: “en la vida deberíamos seguir esta orientación”. La frase “el fin justifica los medios” tan usada, debería ser sustituida por un “es más importante el proceso que el resultado”. Aplicar esto en todos los ámbitos (especialmente el educativo) sería un acierto. Y sin duda para nosotr@s mism@s :
“Lo más importante de la vida es vivirla”
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EL ESPACIO Y EL TIEMPO SON RELATIVOS… AUNQUE A VECES NO DEBERÍAN SERLO”
“El astrónomo, filósofo, pintor, inventor, físico y matemático italiano Galileo Galilei (1.564-1.642) demostró en su Tª de la Relatividad que las leyes de la física son las mismas en cualquier sistema de referencia inercial. Esto es que en un vehículo que se mueve a velocidad constante y que avanza en línea recta, los resultados de los experimentos sobre mecánica serían los mismos que en reposo.
Justamente por el principio de relatividad de Galileo es por lo que no detectamos el movimiento de la Tierra en la experiencia cotidiana.”
Posterior a esta y mucho más conocida es la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein (1.879 - 1.955). “La idea esencial de la Teoría de este científico alemán, Premio Nobel de física en 1.921, es que dos observadores que se mueven uno al lado de otro con gran velocidad, cercana a la de la luz, a menudo medirán diferentes intervalos de tiempo y espacio para describir las mismas series de eventos pero el contenido de las leyes físicas será el mismo para ambos observadores. Es decir, la percepción del espacio y el tiempo depende del estado de movimiento del observador pero las ecuaciones que relacionan dichas magnitudes tienen la misma forma con independencia de su estado de movimiento.”
Esta relatividad del tiempo y el espacio, sin ser muy rigurosos, la podemos ver en la vida cotidiana. Para un niño de 4 años las dos semanas que quedan para su cumpleaños suponen una eternidad, mientras que para sus padres, trabajando fuera y en casa, las mismas pasarán volando. Y por el contrario el niño ni se dará cuenta de que las vacaciones de Navidad han terminado mientras que los padres no verán el momento en que el colegio vuelva a abrir sus puertas.
Es curioso como en la actualidad, aún teniendo mayor conocimiento y aparatos de medida cada vez más precisos para ambas magnitudes, es normal escuchar entre la gente: “Ese minuto me pareció 1 hora”, “Parece que ese sitio está más cerca a la vuelta que a la ida”, “Se me han pasado las vacaciones en un día”, “Ven tú a mi casa que está más cerca que si yo voy a la tuya”!!!!!!!
Hace unos días, mi hermano decía: “El mundo se me está quedando chico”. Evidentemente no es lo mismo el mundo para alguien que ha viajado a China y EEUU en un año que para alguien que no ha viajado nunca. Aunque también depende de la profundidad con la que queramos conocer un sitio, de la manera en que viajemos, de los motivos, ...
No es lo mismo el tiempo que se pasa con la persona querida que el que se pasa mientras la echamos de menos. Ni el tiempo que vendrá, cuando soñamos, que el que añoramos y querríamos volver a vivir.
Sí, el tiempo y el espacio son relativos incluso dentro de un mismo sistema de referencia como es nuestro planeta Tierra. Y es que no todas las vidas transcurren a la misma velocidad. Nuestra percepción del tiempo y el espacio depende de nuestro estado de ánimo, nuestra edad, nuestra experiencia,... y hasta de nuestro nivel adquisitivo o nacionalidad.
Una de las comparaciones más interesantes desde el punto de vista didáctico que he leído sobre el tiempo en Oriente y en Occidente se recoge en el libro “Los Papalagi”. “Cuentan que a principios del siglo XX el artista alemán Erich Scheurmann viajó a la Isla de Samoa, por entonces colonia alemana, huyendo de la I Guerra Mundial. En una época en la que Occidente descubre nuevas y diferentes civilizaciones y se inician numerosos estudios antropológicos de todo tipo, siempre con una visión occidental (Europea o Americana) desde la cual se “juzgan” las demás civilizaciones; Erich conoce al jefe samoano Tuiavii de Tiavea y descubre, o le son descubiertos, unos papeles en los que Tuiavii estudia la civilización Occidental para poner en conocimiento de su pueblo cómo los Papalagi u “hombres blancos” viven y se comportan. Erich decide publicarlos en el libro “Los Papalagi: Discursos de Tuiavii de Tiavea”, un estudio antropológico “a la inversa”, esto es, nosotros somos los estudiados y no los que estudian.”
Así, en uno de sus capítulos, “Los Papalagi no tienen tiempo” nos dice:
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Como hemos dicho, depende también de nuestro nivel adquisitivo. No es lo mismo ir de Córdoba a Madrid 5 horas en autobús por unos 24 € ida y vuelta, que en el encumbrado AVE que según dicen “nos acerca a tod@s”... a tod@s los que puedan gastarse más del doble, unos 55 € (la tarifa más barata) para el mismo trayecto tardando sólo 2 horas y media.
Ni es lo mismo ir de España a Marruecos viajando cómodamente en coche, tren, autobús, ferry y taxi que venir de Marruecos a España en patera o en los bajos de un camión. No, no es lo mismo. Aunque la distancia sea la misma, no lo son ni el tiempo empleado ni las condiciones del viaje.
Para numerosos jóvenes este viaje es largo y costoso (tanto en dinero como en riesgo, muchas veces su vida) y sin embargo es escalofriante pensar que la ilusión y la esperanza de sueños arraigados en su imaginario desde pequeños, cultivados por la imagen sesgada de occidente que reciben a través de los MMCC de masas y las grandes producciones audiovisuales (esto sí llega, maravillas de la globalización) y de los testimonios de los emigrantes que vuelven con éxito y dinero (los que no, no vuelven o no dicen nada) hacen que ellos sientan Europa mucho más cerca que nosotros Marruecos.
Y yo pienso... que para un niño la espera de su cumpleaños sea larga es ley de vida, pero en otros casos… Señores/as, mientras que occidente no sea capaz de viajar a la velocidad de la luz, la distancia y el tiempo no deberían ser magnitudes diferentes, sino las mismas. Tod@s nos encontramos en el mismo Sistema de referencia llamado Tierra y como decían Galileo y Einstein, bajo las mismas leyes físicas… ¿por qué no también humanas?
Tenemos que aprender a mirar y saber dónde estamos de verdad, nosotr@s y l@s demás, dentro de nuestro sistema inercial. Y para ello algunas recomendaciones.
Estar en contacto permanente con las diferentes dimensiones que podemos abarcar del tiempo y del espacio nos servirá para encontrar puntos de referencia que nos ayuden a situarnos. Porque en la continuidad de la eternidad y la magnificencia del universo es fácil perderse.
Para situarnos en el espacio, observar desde lo más pequeño: la actividad afanosa de una hormiga, la belleza de una flor, la arena de la playa,…a lo más grande: la inmensidad del mar, el cielo, las nubes, la lunas, las estrellas,… Para situarnos en el tiempo: acercarnos a personas de mayor edad y aprender de ellos y de sus recuerdos, que nos conectarán con su pasado, que es el nuestro y relacionarnos con personas de menor edad, jugar con ellas y contagiarnos de su alegría de futuro, que es el de toda la humanidad.
De esta manera podremos situar nuestra existencia en el punto justo que nos corresponde. Tomando conciencia de nuestra insignificancia y de la grandeza que nos da el ser conscientes de que en ella estamos tod@s, insignificantemente iguales, pero juntos. Ni superioridad, ni condescendencia, ni superación, … ni ayuda ni desarrollo… ¡Igualdad y justicia!. Y entonces España, Marruecos y el mundo podremos mirarnos a los ojos desde la misma distancia y caminar de la mano, a la misma velocidad, hacia el futuro.
Paloma
Paloma os respondera a todos los comentarios del articulo...
Tu eres Marruecos nos Mira


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